Ramadan: tiempo de ayuno

El Ramadán ya llegó, a nosotros y a todo Oriente Próximo. De hecho, me atrevería a decir que, independientemente de donde viva, probablemente conoce a alguien que ayuna. La mayoría de la gente, sin embargo, no conoce demasiado acerca de este mes sagrado. A continuación les comento un poco, para que así tengan una idea general de lo que se “cuece” durante este periodo del año.

 

 

El Ramadán tiene lugar durante el noveno mes del calendario lunar. Debido a que este calendario se basa en el ciclo lunar, esta festividad puede acaecer con una de hasta diferencia de 10 u 11 días respecto del calendario solar. Por ello, algunos años el mes sagrado tendrá lugar en verano, y otros, en invierno. Dicho periodo de tiempo se considera sagrado porque para la comunidad musulmana fue el mes en el que el Corán fue revelado a Mahoma por Dios. En éste libro existen instrucciones específicas mencionando la práctica del ayuno durante este mes.

Como resultado, los musulmanes creen que aquellos capaces de ayunar desde la salida hasta la puesta de sol, absteniéndose de comer, de beber, y de tener relaciones sexuales, aprenderán a abstenerse de aquellas conductas contrarias a las enseñanzas del Islam, tales y como la toma de posesión o vestirse “inapropiadamente”. Las personas que están exentas de ayunar son los jóvenes (antes de la pubertad), los enfermos, las mujeres en plena menstruación y las personas que siguen algún tratamiento médico o están viajando. Dichas personas pueden recuperar días perdidos de ayuno durante el año posterior, o pagar el equivalente al alimentar a otra persona en concepto de indemnización.

En la cultura musulmana se cree que el ayuno purifica la mente, el cuerpo y el espíritu, de este modo, se pretende ganar en autocontrol, en empatía por la familia y en compasión por los más desfavorecidos. Fisicamente, el ayuno conlleva la bajada del nivel de azúcar en sangre, del colesterol, de la presión arterial y de la obesidad.

Al final del día los musulmanes (y los no musulmanes también) se reúnen para disfrutar del Eftar (desayuno), el cual a menudo está constituido de dátiles y un vaso de leche; la oración, y tras ello, seguir con el resto de la comida completa. Los creyentes podrán comer entonces hasta el amanecer del día siguiente. En realidad, muchos de ellos también disfrutan de un almuerzo antes del amanecer (sohour)

Les he mostrado un poco lo que es el Ramadán, en caso de que visite algún país musulmán durante este mes.

¿Alguno de ustedes a tenido alguna experiencia con el Ramadán antes?

Sobre Ramon

Mi nombre es Ramón Forti. Soy originario de una familia del sur de España; criado entre Andalucia y Murcia los primeros 20 años de mi vida, y educado en Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Alicante. En estos últimos años me he dedicado a vivir en distintos páises (Corea, Francia e Islandia) aprendiendo un poco sobre todos ellos. Actualmente, trabajo en El Cairo (Egipto) como asociado de marketing & blogger en Tour Egypt. En fin, soy un chico sencillo que disfruta de una vida sencilla, algo de diversión y viajar un poco. Bienvenidos a mi "particular" Tour Egypt

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Perdidos en el Oasis de Siwa

A semejanza del protagonista de una película de tribus beduinas, o de Indiana Jones, me sentía hace ya no pocas horas en medio del un mar de arena egipcio; un desierto tan vasto y constante en el tiempo, que éste último se hace eterno. El lugar, en particular, es conocido como Siwa, un oasis paradisíaco y atemporal que surge en medio de la nada, en medio de la ausencia de toda concentración humana, esto es, en medio del Sahara. Cuan sosiego y paz encuentra el viajero en este recóndito lugar. ¿Recóndito? Sí, señores, todavía existen lugares en esta esfera de tierra y agua donde no ha llegado la globalización; como ejemplos tenemos el aerodinámico y veloz burro de Siwa que hace los servicios de taxi, o la ausencia total de grandes centros comerciales o cadenas comerciales extranjeras, aquí sólo se encuentra la versión egipcia de “El Bar de Pepe” o “La tienda del cojo”. Siwa cuenta con una población de no más de 25.000 habitantes (aunque no hay censos oficiales), hablantes del siwi, una lengua beduina de esta parte del Sahara que bebe poco de la lengua de Mahoma. En el centro de la ciudad podemos encontrar: cafeterías locales, un precioso parque de césped cuadriculado, y hombres por doquier (pues la ausencia del sexo de Venús da una muestra de cuan conservadora es esta zona de Egipto). En medio de esta ciudad destacan por encima de toda o cualquier construcción  (por lo que representan el emblema de este paraje) dos bellezas de piedra: la Antigua Ciudadela de Shali y la Montaña de la Muerte.

La primera es una fortaleza formada de muros y callejuelas irregulares de piedra, barro y sal, recordando un tanto a la arquitectura del Tombuctú en Mali. La segunda es una pequeña montaña con numerosas tumbas de la era faraónica tardía que ofrece una vista espectacular de la ciudad.

Completan el paisaje, acorralando este perdido oasis, sus numerosas balsas de agua dulce y color azul nuclear, donde los naturales de la zona (y los no tan naturales) se sumergen en sus aguas para darse un baño y hacer más llevadero el calor; palmeras, arena cristalina, el imponente desierto,  Fatnas, el manantial de Cleopatra, Bir Wahed o el Templo del Oráculo.

En el viaje, tras visitar Shali y la Montaña de la Muerte, nos recreamos en el manantial de Cleopatra, y almorzamos en Fatnas, donde la concentración salina de sus aguas supera a la del mismo Mar Muerto dotándola de ese color tan cristalino; todo ella, bañando un montículo de arena tranquilo y placentero perfecto para un picnic.

”"Una de las mejores partes del viaje consistió en adentrarse en el Mar de Arena mediante un todoterreno, y es que arrastrarse por las dunas a toda velocidad con un jeep, es una experiencia que supera a montarse en cualquier atracción de un parque temático. Sin embargo, lo mejor llegó más tarde, la práctica del sandboarding. Dicho deporte de riesgo es una de las principales atracciones de Siwa, aunque se puede practicar en varios lugares de Egipto que cuenta con una gran tradición en este deporte (algunas fuentes datan el sandboarding en el periodo faraónico, aunque dudo de la veracidad de ello); para practicarlo sólo se necesita una tabla y cera para untar, a continuación se busca una duna con suficiente pendiente y ¡a bailar en la arena! Anímate, porque un día será suficiente para poder manejarse en la tabla.

A estas alturas (o mejor dicho, a estos párrafos) del blog, le mejor es descansar un rato. Para ello, buscad, tras la práctica del sandboarding, Bir Wahed: cenad en el desierto con los beduinos, tocad el laud, reíd, disfrutad y dormid mirando hacia la bella luna que ilumina el desierto.

”"

En resumen, en Siwa, encontrareis la aventura que precisa todo viaje aderezado con dosis de historia, adrenalina, amabilidad y descanso. Para aquellos, que precisan más de imágenes que de palabras, os invito a visitar mi video sobre Siwa en el siguiente link: En el Oasis de Siwa. Os espero tomando un delicioso té siwi.

 

 

 

Sobre Ramon

Mi nombre es Ramón Forti. Soy originario de una familia del sur de España; criado entre Andalucia y Murcia los primeros 20 años de mi vida, y educado en Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Alicante. En estos últimos años me he dedicado a vivir en distintos páises (Corea, Francia e Islandia) aprendiendo un poco sobre todos ellos. Actualmente, trabajo en El Cairo (Egipto) como asociado de marketing & blogger en Tour Egypt. En fin, soy un chico sencillo que disfruta de una vida sencilla, algo de diversión y viajar un poco. Bienvenidos a mi "particular" Tour Egypt

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ATRAVESANDO EGIPTO: ASUÁN, ABU SIMBEL Y LUXOR (Parte 2)

Esta segunda parte de mi post, irá dedicada a describir por orden  cronológico -según mi visita- los distintos monumentos, aspectos culturales o históricos que considere oportunos. Los protagonistas de este post serán: Asuán, Abu Simbel y Luxor. Así que a continuación empiezo por mi primera ciudad:

 

Asuán: Situada casi a 900 km. Al Sur de El Cairo y con una gran comunidad Nubia. Desde el imperio antiguo se estableció como base militar por excelencia para evitar las incursiones Nubias y del Sudan. Además de contar con un prospero mercado de productos exóticos, Asuán cuenta con varios lugares de interés, entre ellos:

 

  • La presa de Asuán: tras la primera, construida por los británicos entre 1898 y 1902, se construyó esta gran presa de 3830 metros de largo y 111 metros de alto construida entre 1960 y 1971 con fondos soviéticos, a ello se debe el monumento colindante, una especie de flor de loto, que simboliza la amistad entre el pueblo egipcio y soviético. (Visita el video: “Presa y su Loto”)

 

  • Templo de Filé: Debido a la construcción de la gran presa, fue reubicada en la isla de Agilika, por tanto, tuvimos que llegar en barco al templo. El complejo principal de este templo es el Templo de Isis. Fue construido a finales del periodo ptolemaico y comienzos del romano, de ahí la cantidad de elementos grecorromanos. Ptolomeo XII Neo puso el primer pilono, con escenas en las que aparece matando a sus enemigos mientras es observado por Isis; Horus y Hathor. Hacia el oeste, tenemos la puerta de Adriano, con jeroglíficos que datan del año 394 a. C. Hacia el sur, el pabellón de Trajano, construcción de 14 columnas; en el norte el templo de Augusto y la puerta de Diocleciano. (Visita el video: “Con rumbo al Templo de Filé” y “Templo File y su Nilómetro”)

 

  • Obelisco Inacabado: Yace en una antigua cantera de granito. De haber sido completado hubiese pesado 1197 toneladas y tenido una altura de 41 metros. Se tallaron solamente tres lados hasta que se descubrió una grieta en la piedra que hizo abandonar su construcción. Además cuenta con una bella vista hacia un cementerio fatimí con cientos de tumbas datadas entre los siglos VIII y XII.

 

Además de estos, hay otros monumentos muy importantes: Museo Nubio, Isla Elefantina, Nilómetro, Monasterio de San Simon, etc.

 

Abu Simbel: excavados en un acantilado en el siglo XIII a. C., el Gran Templo de Abu Simbel y el de Hathor constituyen una visión sobrecogedora. El Gran Templo fue construido en honor de Ramses II contando con una fachada de 33 metros de altura, con cuatro colosos da Ramses II sentados en el trono que lucen las dos coronas (la del Bajo y el Alto Egipto). Por su parte, el Templo de Hathor, más pequeño que el anterior, fue construido por Ramses II en honor de su esposa favorita, Nefertari. Éste posee columnas con la cabeza de Hathor, y escenas en las que Ramsés derrota a sus enemigos. Ya que Abu Simbel se sitúa en el extremo sur de Egipto, colindante con Sudán, recomiendo encarecidamente una vista temprano, con una botella de agua y protección solar.

 

Luxor: Bueno que decir de ésta imponente ciudad, protagonista principal de la historia faraónica de Egipo. Se erigió sobre las ruinas de la antigua capital de Egipto durante el Imperio Nuevo (Tebas) contando con monumentales templos y los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo. He aquí algunos ejemplos:

 

  • El Valle de los Reyes: Necrópolis del Imperio Nuevo con tumbas excavadas en las rocas de sus colinas pretendiendo así evitar el robo de las valiosas posesiones que acompañarían en la otra vida al difunto, aunque no dio resultado. Sin embargo, permanecen los corredores y cámaras funerarias con los relatos simbólicos del viaje de los muertos al inframundo y con las pinturas rituales que ayudarían a los faraones en el más allá. Sus tumbas más sobresalientes son: las de Tutmosis III, Seti I, Ramsés VI, Tutankamón y otros.

 

  • Templo de Hatshepsut: Fue diseñado por Senenmut, arquitecto de la reina Hatshepsut, de la dinastía XVIII, y se eleva sobre el desierto en varias terrazas, al pie de una pared de roca caliza. Resultó dañado por Ramses II y sus sucesores y, más tarde, los cristianos lo convirtieron en monasterio. Junto a él, ruinas del templo Mentuhotep II y del templo Tutmosis III.

 

  • Colosos de Memnón: Dos colosos sin rostro, únicos por sus vestigios e impresionantes dimensiones. Durante el imperio romano fueron conocidos gracias a su “cantar” al amanecer y visitados por Adriano. Fueron dañados por un temblor de tierra en el año 27 a. C. (de ahí su canto) En el año 199 d. C. fueron reparados por el emperador Septimio Severo cesando de este modos sus cantos.

 

  • Templo de Karnak: dedicado al rey de los dioses, Amón, con sus interminables patios, salas, colosos y su lago sagrado. Sus comienzos se remontan a la dinastía XI, llegando a trabajar en él unos 80000 hombres; yació enterrado durante 1000 años hasta que, a mediados del siglo XIX, comenzaron las obras de excavación.  Cuenta con un imponente coloso de Ramses II, La sala hipóstila (compuesta de 134 columnas gigantes), el Templo de la Gran Fiesta, el Lago Sagrado (donde se purificaban los sacerdotes antes de los rituales), el Jardín Botánico, etc.

 

  • Templo de Luxor: Elegante ejemplo de arquitectura faraónica dedicado a Amón, Mut y Jonsu se completó con el reinado de Amenofis III y cuenta con añadidos efectuados por Ramsés II, aunque fue modificado luego por Alejandro Magno. En su interior se sitúa la mezquita de Abu al Haggag (cuya altura da una idea de hasta donde cubrían la tierra y los desechos el templo). En la entrada hay un gran pilono decorado con escenas de la victoria de Ramsés II sobre los hititas en la batalla de Qadesh. Dos enormes colosos sedentes de Ramsés y un obelisco de granito de 25 metros; el otro obelisco se encuentra en la Plaza de la Concordia de Paris como regalo de Mohamed Alí a Francia. Cuenta con las estatuas gigantes de Ramsés II, que guardan la entrada principal, la sala hipóstila con sus 32 columnas, la capilla de Ofrendas, la sala de los nacimientos y, al final, la estatua dorada de Amón.

 

En fin, espero que mis datos les hayan dotado de una idea general de lo que se puede esperar en dichas ciudades; ciudades-símbolo en el Valle del Nilo.

 

Sobre Ramon

Mi nombre es Ramón Forti. Soy originario de una familia del sur de España; criado entre Andalucia y Murcia los primeros 20 años de mi vida, y educado en Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Alicante. En estos últimos años me he dedicado a vivir en distintos páises (Corea, Francia e Islandia) aprendiendo un poco sobre todos ellos. Actualmente, trabajo en El Cairo (Egipto) como asociado de marketing & blogger en Tour Egypt. En fin, soy un chico sencillo que disfruta de una vida sencilla, algo de diversión y viajar un poco. Bienvenidos a mi "particular" Tour Egypt

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ATRAVESANDO EGIPTO: ASUÁN, ABU SIMBEL Y LUXOR (parte 1)

¿Regalo de cumpleaños? No, creo que ese día, el 12 de Abril del 2012, no se propuso darme nigún viaje como regalo, más bien fue una coincidencia desintencionada. Aunque así fuese, yo y el resto de mis compañeros de trabajo, abandonamos la oficina de trabajo por la tarde rumbo a la moderna Estación de Tren Ramses, lujosa y polvorienta por dentro en la misma proporción. Desde allí, tomamos un tren que nos llevaría a Asuán, llevándose también consigo unas 13 horas de mi existencia y presentándose como el anfitrión de dicha ciudad; ciudad que nos esperaba a 860 km al sur de El Cairo. Así pues, nos “despegamos” de los asientos de su tren casi a las 8 de la mañana y la primera imagen que nos dedicó fue su cuidada estación, su fuerte San Lorenzo, su ambiente relajado y sus galabeyas en cualquier color.

Nos recibió un guía, natural de la ciudad y con actitud agitada, que nos dejó en nuestro hotel, emplazado junto al pueblo nubio ¿Qué es eso? Ya volveré sobre ello. Siguiendo con este relato, y acelerándolo un poco; tras el check-in en el hotel nos dedicamos a conocer Asuán, después, volvimos al hotel, dotado de una piscina común y moliente que contrastaba con el paisaje que la rodeaba: un valle junto al Nilo, con una vista espectacular en la que danzaban el verde y el amarillo. Al caer el Sol, decidimos explorar superficialmente la ciudad, donde conocimos un vendedor, en el zoco de la ciudad, que empezó intentando vendernos sus especias, pasando por intentar venderse él mismo y sus encantos; hasta acabar, tristemente, intentando comprar la atención de la chica que nos acompañaba con la excusa de un botecito de kohl; parecía simpático por naturaleza y astuto por necesidad, así que congeniamos tan perfectamente que acabamos, Michael y yo, tomando un té y algo de narguile con él, antes de dirigirnos a dar un paseo por las orillas del Nilo y acabar fumando unos cigarrillos en unas de las barcas atracadas en el rio. Tras ello Morfeo nos llamo, dormimos un poco y nos levantamos a las 4 de la mañana.

Las 4 de la mañana; yo y mis compañeros, y una furgoneta rumbo 288 km. al sur: Abu Simbel. Recóndito lugar y cuasi fronterizo con el país vecino del sur, Sudán, que nos recibió con un calor sofocante y seco a la tierna hora de las 9 de la mañana, hora en la que plantemos nuestros pies en su ciudad. Tras apenas 3 horas dedicadas exclusivamente a sus templos, emprendimos nuestro viaje de regreso hacia El norte, rumbo a Luxor. La verdad es que teniendo en cuenta mi dolor de barriga y las más de 6 horas que pasé postrado en la furgoneta no fue una experiencia precisamente reconfortante, pero la espera mereció la pena: Luxor, ciudad mediana y hundía en los anales de la historia que nos recibió en la retrasada tarde del sábado. Así que tras nuestro segundo check-in hicimos un tour por la ciudad, siguiendo la corniche junto al río, centro de vida de cualquier egipcio, hasta adentrarnos en su centro, su zoco, y a la vez, las callejuelas de su zoco. Recuerdo cenar estupendamente, adornado con algo de fastuosidad oriental a mi alrededor en un café-restaurante amaderado…Bien, al día siguiente nos esperó un duro día, visitamos y exploramos la ciudad de Luxor, y mi dolor de barriga se agravó. Al fin, llegamos, junto con nuestro guía turístico, a la estación de trenes, de vuelta a El Cairo. Llegamos a El Cairo tras 9 horas de tren: primera clase, con gente de pie a nuestro alrededor (ya que es posible vender billetes sin asiento, que son más baratos) y un lento paso; pero interesante, ya que tomando el tren podrá ser testigo de la sucesión de poblados que recorren el Nilo, de los cambios de paisaje, e incluso, de algunos cambios culturales.