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La Letanía de Ra


La Letanía de Ra


Introducción


La Letanía de Ra era una gran composición religiosa conocida desde el Nuevo Imperio. Aunque la mayoría de las representaciones se encuentran en las tumbas, en realidad no es un libro oscuro, o una guía hacia los caminos que atraviesan el mundo de tinieblas, aunque en parezca estar relacionado. Éste es en cambio, una guía a las formas y los nombres del dios del Sol, que busca establecer un balance entre el rey muerto y el dios sol, y el Ba (o alma) del Dios sol. También contiene información sobre el curso diario del dios sol.

Fuentes de la Antigüedad

 

La Letanía de Ra fue una composición especial de la que algunos fragmentos fueron inscritos en las tumbas de Tutmosis III y su visir, Useramun. Estos extractos estaban evidentemente relacionados entre sí. Aunque la serie de figuras de la "Letanía de los Grandes" también aparecen en ambas tumbas, el número de ilustraciones se limita a éstas dos. En efecto la primera aparición de toda la composición puede ser encontrada, con excepción de algunas omisiones, en la cubierta dedicada por Amenhotep II a su padre, Tutmosis III (sin ilustraciones). Curiosamente, la composición desaparece posteriormente hasta el reinado de Seti I, en cuya tumba se encuentra por primera vez la figura relacionada con el título.Esta composición podría haber sido también encontrado en la tumba de Amenmesse, pero Seti II ordenó alterar su ubicación con el objetivo de estropear su vida en el más allá.

 

Tiempo después, el libro se convierte en un motivo habitual en los corredores primero y segundo, muestra de su importancia en las tumbas reales. Ramsés VI sin embargo, decide no incluir el texto en su tumba, mientras que Ramsés IX y X sólo incluyen extractos del libro en los suyos. Comunmente, las representaciones estaban reservadas para el segundo corredor, en tanto que que el texto inscrito lo era para el primer corredor, aunque en ocasiones se derramaba, alcanzando el segundo. En las tumbas de Seti I y Ramsés II, todos los jeroglíficos se encuentran en la cara interior de la tumba, mientras que en las tumbas de Merneptah éstas se encuentran en la parte delantera de manera uniforme frente a la derecha de tal forma que todas las columnas de texto se inviertan. En el último período, también encontramos representaciones de la Letanía de Ra algunas tumbas, como las de Mentuemhet, Petamenophis e Ibi.

 

Fuera de las tumbas, también destacan partes de las figuras en la decoración encargada por Merneptah en el Osireion de Seti I en Abydos, junto con una secuencia completa en el templo construido por Ramsés II en ese sitio. Para el último periodo del Imperio Egipcio, puede encontrarse también representaciones inscritas en algunos templos, como el edificio de Taharqa y la capilla de Hakoris en Karnak, así como extractos en el Nilómetro de Roda. Algunos pasajes de la Letanía de Ra se adoptaron también para el Libro de los Muertos. Hacia la época de la 18 ª dinastía, diversos extractos de la composición fueron utilizados como maleficio 127 (a partir del manuscrito de Maiherperi que data del reinado de Amenhotep II), y como maleficio 180 en los principios de la Dinastía 19, comenzando con el sarcófago de Seti I. Maleficio 127, se refiere principalmente a los "dioses de las cavernas" y se encuentran de igual forma asociadas con los guardianes de las puertas del infierno. Aquí, también encontramos la única mención de la Plaza de la Aniquilación en el Libro de los Muertos. Más adelante, de igual forma se hace mención al maleficio 127 en las tumbas de Ramsés IV y Ramsés VI.

 

El maleficio 180, que comienza con el verso central, "es Ra, quien descansa en Osiris", puede ser distinguido en el ataúd de Seti I y en parte en el de Osireion. Asimismo, este maleficio se encuentra en la tumba de un funcionario (TT3) y en diversos papiros (Qenna, Neferrenpet, Louvre 3073) pertenecientes al periodo final de la 18 ª dinastía y el comienzo de la 19 ª. Cabe señalar que las representaciones conocidas de la cabeza de carnero Re-Osiris encontradas en la tumba de Nefertari y otros de la 19 ª dinastía fueron en realidad una parte de los maleficios descritos en el Libro de los Muertos y no de la Letanía de Ra. En contraste, los libros del mundo de las tinieblas no se encuentran en el Libro de los Muertos, con excepción del maleficio 168.

 

La investigación sobre la Letanía de Ra

 

Richard Pococke fue el primero en publicar una descripción sobre la Letanía de Ra descubierta en la tumba de Ramsés IV, siendo de esta forma una de las primeras ediciones de textos publicados por los egiptólogos. Ya en 1869, Edouard Naville se dio a la tarea de investigar el texto en las tumbas de Seti I y Ramsés IV, haciendo pública una traducción al francés en 1875. También publicó una traducción al inglés en 1876. A partir de entonces, durante casi un siglo, sus referencias se conviertieron en el estándar para el estudio académico de la Letanía de Ra, sin olvidar que en 1936 Hermann Grapow publicó un artículo sobre el texto y las representaciones.

 

En 1964, Alexandre Piankoff publicó de nuevo una composición, pero ésta no incluyó texto jeroglífico, a pesar de que su investigación incluía fotografías de varias tumbas, entre ellas las de Seti I y II, junto con el recubrimiento de Tutmosis III. Su obra incluye d eigual forma una traducción al inglés. El último trabajo de investigación académico completo, parece haber sido elaborado por Erik Hornung, un investigador alemán que procurí incluir todas las versiones del Nuevo Reino en volumen separado de comentarios de su edición de 1975.

 

Forma de la Letanía de Ra

 

Aunque muchos de los libros del Mundo de las Tinieblas no incluyen un título original, en la tumba de Useramun se descubrió que el antiguo nombre egipcio de esta composición fue el "Libro de la Oración de Ra en el Oeste (o Libro de Alabanza de Ra en el Oeste), Oración al único en el Oeste". A propósito de éste, también existen comentarios sobre la forma en que se recitaba y la eficacia del texto.

 

La composición comienza con la Gran (o grandes) Letanía, donde el dios del sol es invocado por un total de setenta y cinco veces en las diversas formas y nombres que a éste se le concede. Cada invocación inicia con "Gloria a ti, oh Ra, gran fuente de poder". A la Gran Letanía proceden otros ocho versos seguir, de los cuales únicamente la sexta sección está elaborada en lírica perfecta en su totalidad. De hecho, la estructura del resto del texto es a menudo confusa, ya que sólo las letanías están claramente separadas por sus particulares estribillos.

 

El contenido inicial de la composición contiene las figuras divinas que ilustran cada una de las invocaciones. Desde los primeros ejemplos, estas pinturas fueron divididas de tal manera que se alternaran en dos series. Por ejemplo, están dispuestas de frente entre sí en los muros norte y sur de la tumba de Useramun, aunque en las tumbas de Ramésida que están en ambos muros del segundo corredor, siendo el muro izquierdo el dominante.

 

De esta forma, las ilustraciones alternan hasta la invocación 51 ª, con las cifras impares en la izquierda y las cifras pares a la derecha. Sin embargo, esta estructura se ve interrumpida por dos figuras sucesivas (51 y 52) a la izquierda y dos (53 y 54) a la derecha. Si se sigue adelante, la alternancia continúa, aunque ahora en orden inverso, con las cifras pares a la izquierda y las cifras impares a la derecha.

 

Cada invocación se ilustra en la figura de un dios, con la figura 76a del de Ra, como una cabeza de carnero en el disco rojo del sol. La mayoría de las figuras que aparecen se encuentran en un estado momiforme, algunas otras en forma de animales como el carnero y el escarabajo, considerados como figuras principales del dios del sol y el "Big Tomcat" que encarna su aspecto castigador, y el " Ojo Divino". Estructuralmente, dividiendo las 75 invocaciones en tres grupos de 25 cada una, es posible distinguir el especial énfasis en las figuras 26 y 51.

 

Las figuras pueden ser de igual forma agrupadas en grupos de diez cada uno, siendo las primeras 10 estructuralmente diferentes con respecto al resto, mientras que el siguiente grupo de diez se reserva para una Enéada extendida. La unión de Ra y Osiris recibe un trato especial dentro de la composición, y las dos secuencias de figuras son constantemente divididas entre sí. Las figuras de Osiris se encuentran sólo en la secuencia de la izquierda, mientras que el lado derecho está compuesto por un gran número escarabajos. El costado izquierdo asimismo contiene figuras de Atum, el ba de Ra y el Gran Gato. Los nombres y las figuras representadas son las formas y atributos más importantes del dios del sol mientras se encuentre en inframundo. En este sentido, nos encontramos con Khepri (tres veces), su forma por la mañana, Atun, su forma por la noche, el ba de Ra, junto con sus diversas formas de carnero, así como sus formas de gato y niño, el ojo divino, el disco solar y la figura de un babuino

 

El resto de dioses y diosas de la Enéada también están presentes, aunque en este caso se encuentra sustituido por Seth Horus. Nun y Tatenen, dioses primigenios las profundidades del agua y la tierra, se encuentran igualmente representados. Nos encontramos finalmente con Osiris como Khentamentiu, sin embargo los dos nombres se refieren a la unión de los dos dioses, lo cual representa un tema central de toda la letanía. La asociación de Ra con el infierno es enfatizado a través de distintas denominaciones o nombres entre los que se incluye "El del infierno", "El de la cueva", "El que tiene dominio sobre su cueva", "El que renueva la tierra", y "El de Occidente ".

 

Varios otros nombres describen su viaje por el infierno y en el texto final de la composición, es incluso llamada "El ave migratoria". Como en la composición tanto muerte como renacimiento están representados, el regocijo y el luto también están presentes y algunos nombres en referencia al cuerpo de Ra, e incluso la descomposición del cuerpo, que debe preceder a su renacimiento. Él es llamado "El que llora", en referencia aquellas cosmogonías de seres humanos que salen de las lágrimas de su dios creador, y en su forma de cadáver, se le conoce como "Él en el sarcófago". La doble faceta del sol durante las horas de la noche también es representada. Él es conocido como "El Oscuro" o "El de la cara oscura", pero también como "El Resplandor", cuyos rayos son codiciados por los ya muertos.

 

Las recompensas de Ra para los muertos bendecidos, así como su función de castigar a los condenados están igualmente representadas. Su denominación como "El que encadena", "El de la caldera" y " El que destruye a sus enemigos " así lo demuestran. En otros escenarios también se le conoció como el que "ha distribuyó el calor en el lugar de la destrucción". Ya hacia la época de la construcción de la tumba de Useramun, el diseño de representaciones adicionales aumentaba la importancia de las figuras divinas. En la tumba de Tutmosis III, donde las dos secuencias cubren los dos pilares de su cámara funeraria, él mismo se representó junto con diferentes mujeres miembros de su familia en un lado de uno de los pilares.

 

En Abidos, Ramsés II amplió la secuencia en su templo para incluir incluso a sus antepasados reales entre los cuales podía destacarse sus padres y su abuelo, así como Ahmose, el fundador del Nuevo Reino. Sin embargo, como Merneptah en el Osireion, Ramsés II es representado únicamente haciendo ofrendas a éstos. Por primera vez en su versión, las figuras también incluían un disco pequeño solar para indicar la presencia del dios del sol dentro de ellos. Por primera vez en la versión de la composición encontrada en la tumba de Seti I, un "título de" ilustración adicional (figuras 85 y 87) fue insertado entre el título del libro y la Gran Letanía. Las representaciones centrales son de Dioses con cabeza de escarabajo y carnero, ambos contenidos dentro de un disco.

 

En la parte superior se puede distinguir una serpiente y un antílope, mientras que un cocodrilo y un antílope se muestran en la parte inferior. Sin embargo, estas ilustraciones pueden encontrarse un poco complejas. John C. Darnell sugiere que los animales han sido enviados por el dios del sol contra sus enemigos. Por lo tanto, pueden actuar como su guardaespaldas. Sin embargo, Erik Hornung, quizás con una teoría más acertada, los ve como enemigos que huyen del dios sol. Extrañamente, una representación de Ra y Osiris unidos fue añadida a la tumba de Nefertari (figura 86). No es una parte de la actual Letanía de Ra, que no pertenece al maleficio 180 del Libro de los Muertos. Esta ilustración también aparece en las tumbas de algunos funcionarios reales que datan de la 19 ª dinastía, así como QV40, la tumba de una reina anónima en el Valle de las Reinas.

 

El contenido de la Letanía de Ra

 

A pesar de que las horas de la noche no juegan ningún papel dentro de este libro, hay que señalar que el número doce parece tener importancia en todas partes. La Letanía de Ra es una descripción, y la alabanza de la deidad que desciende al inframundo en la noche y se encuentra con Osiris, gobernante del inframundo y de los muertos. Su tema es la equiparación directa del faraón difunto con el dios del sol Ra, con su ba – alma, la cual es en realidad la representación de Osiris, y con el curso diario del sol. Ra, junto con el ba de Osiris como un dios, que "habla con una sola boca", despierta a los muertos hacia una vida nueva, así como cuida de los bienaventurados y castiga a los que lo merecen.

 

Aunque no es en realidad una parte de la Letanía de Ra, este Ra-Osiris con cabeza de Carnero se encuentra como una adición en la tumba de Nefertari. La gran cantidad de figuras y funciones de este dios sol nocturno en la Gran Letanía abre el camino a las tinieblas para los difuntos. Existe también un deseo por incluir al rey muerto en el curso del sol, que lo pueda proveer de un proceso de renovación diaria. El rey difunto expresa este deseo como "Mi nacimiento es el nacimiento de Ra en el Oeste". La conexión con el curso del sol es la razón por la que el texto que acompaña a la unión entre Re y Osiris está incluido en la ilustración del Libro de los Muertos maleficio 109, donde el sol es llamado "becerro recién nacido" en la tumba de Arinefer (TT290). Como un ave migratoria, Ra visita el infierno cada noche y al igual que todos los muertos, como es referenciado en el texto final de la Gran Letanía, se convierte en un habitante de la caverna.

 

Posteriormente, el fallecido habla por primera vez, indicando el grado de comprensión absoluta sobre las formas nocturnas en las que Ra se manifiesta, junto con sus nombres respectivos. Les implora que abran las puertas del infierno para él y su ba. Este es un aspecto de la Letanía de Ra que lo distingue de los Libros de las Tinieblas, siendo que en éstas últimas composiciones los fallecidos nunca intervienen. En los libros del Inframundo, el diálogo siempre se lleva a cabo entre el dios del sol y los habitantes del más allá.

 

Después de la Gran Letanía, la Letanía Segunda prosigue su relato con los habitantes del inframundo, a quienes les fue encargado preparar un camino especial para los muertos que tienen como misión el seguir a Ra. Sólo interrumpido por una invocación al sol nocturno ", que brilla entre los del infierno", la letanía tercera añade: "Bríndame tu guía hacia los caminos que llevan al Occidente:". Esto nos lleva a las primeras menciones de los difuntos, primero con Nun, y luego con Ra, su Ba y su ciclo. En el techo, el texto siguiente invoca al "Unificado" equiparando a los muertos con su Ba y su cadáver. En este sentido, esta es una sección muy importante de la composición por la forma en que se inserta al igual que por su contenido.

 

En este parte se hace una observación a propósito de la recitación que hace referencia a las formas de los dioses y las ofrendas que necesitan. A continuación, el rey fallecido presenta un discurso dirigiéndose a éstos como los "dioses que residen en el Oeste". Éste envía el mensaje "yo soy uno de ustedes" y posteriormente se identifica él mismo con el dios del sol con el que comparte el triunfo "sobre todos sus enemigos en el cielo y en la tierra". Más adelante se encuentra la breve Cuarta Letanía que consta de tres versos dobles donde Osiris es igualmente figura central. En este aparte, Ra y Osiris se saludan y extienden sus manos el uno con el otro. A través del poder de su Ba, Ra disipa la oscuridad de las tinieblas, permitiéndole ver al tiempo que el cuerpo fallecido busca al mismo tiempo la renovación de sus ojos y el regreso de su corazón.

 

La Letanía Quinta consta de ocho versos dobles. A propósito de este aparte, "Usted me ha hecho llamar, al igual que lo ha hecho con Akhty", puede entenderse como una evocación general de la bendición del dios. A continuación, hay una oración que implora por la liberación de las manos de los verdugos en inframundo, de sus calderos, sus trampas y sus hornos, ya que "soy Ra". Después de la representación de la majestuosa aparición del dios como el Ba a través de la consigna, "Oh Ra, ven a mí, oh guía" y algunas otras descripciones y diálogos relacionados con el "cansancio de corazón" en el inframundo, la Sexta Letanía contiene quince versos dobles. Aquí, nos encontramos con la representación de una diosa pelícano, que posiblemente representa la encarnación de Nut, la diosa del Cielo, quien se supone debe cuidar de las personas que han muerto.

 

Finalmente el fallecido hace su aparición en todo el esplendor del dios del sol. Cinco versos dobles conforman la Séptima Letanía en la que, "Verdaderamente me han permitido ascender" es seguida por la "Apoteosis de los miembros". En esta Letanía, las extremidades del rey muerto son divinizadas así como cada parte de su cuerpo se equipara al nivel de un dios, permitiendo que el difunto se convierta en "un Dios completo". Posteriormente, el rey también aparece como hijo de Dios y recibe órdenes de él.

 

Ahora, en un doble papel como Re y Osiris, se dirige a los individuos en duelo del inframundo, aquellos que "cuentan con las ofrendas", terminando esta sección con el regocijo de la Octava Letanía, "el granizo, correctamente guiado... ". La composición finaliza con una oración al reino de los muertos conocido como el "Oeste" en la Novena Letanía donde se hace una referencia final al rey difunto como Ra. Hacia el final se presenta una vieja fórmula que sugiere que el Ba pertenece al cielo y el cadáver a la tierra, con la frase adicional "entre los dioses".

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