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Saladino


Saladín (Salah Al Din Yusuf Abbin Ayyub) y su Cairo
Por Ismail Abaza

 

 

Artist impression of how Saladin may have appeared


 

 

Saladín (1138 – 1193) nació en una distinguida familia turca y se dice que en la noche en que éste nació, su padre, Najm Ad-Din Ayyud, reunió a su familia y se trasladaron a Aleppo. Allí, su padre ingresó al servicio de 'Imad al-Din ibn Zangi Sonqur Aq, el poderoso gobernador turco en el norte de Siria. Creció entre Ba'lbek y Damasco, y se dice que al parecer Saladino fue un joven no muy prominente, con una atracción especial hacia los estudios religiosos en detrimento de la estrategia militar. No existe una importante cantidad de registros que representen la figura de Saladino, pero al parecer era un hombre de baja estatura con barba clara, e incluso un tanto frágil.

 

Su carrera inició formalmente cuando se unió al personal de su tío Asad al-Din Shirkuh, un importante comandante militar a las órdenes de Nur al-Din. Nur al-Din, quien fue gobernante de Damasco y Aleppo, sucedió a su padre, Zengi, quien hasta su muerte, estuvo inmerso en una carrera con el cruzado Reino de Jerusalén para apoderarse de Egipto. Al momento que se llevaron a cabo tres expediciones militares lideradas por Shirkuh a Egipto con el objetivo de evitar su caída ante los gobernantes de los estados latinos-cristianos establecidos por la Primera Cruzada, una compleja disputa de tres vías se desató entre Amalarico I, el Rey Latino de Jerusalén, Shawar y el poderoso visir del Califa Fatimí de Egipto, y Shirkuh.

 

En la última de estas expediciones militares, junto con su tío, Saladino se dirigió hacia los muros de El Cairo el 2 de enero 1169, momento en el que los francos, quienes mantenían la ciudad del Cairo sitiada, se retiraron. Seis días más tarde, tras finalizar la evacuación programada, sus tropas se tomaron la ciudad. Tiempo después, Saladino atrajo al Shawar, un personaje indigno de confianza, a una emboscada el 18 de enero que acabaría con su vida. Su tío Shirkuh posteriormente se convertiría en Visir. Sin embargo, también murió inesperadamente el 23 de marzo.

Ante esta situación, Saladino se convirtió en el último Visir del Califa Fatimí (fallecido en 1171), lo que le valió el título de al-Malik al-Nasir ('el príncipe defensor'), por lo que a sus sucesores y familiares les sería dado este título. Le tomó Saladino, o Salah al-Din Yusuf ibn Ayyub (cuyo significado se asocia a Justicia Divina, José, o hijo de Job) pocos años en convertirse en el absoluto gobernante del Cairo y el primer Sultán Ayyubí de Egipto en 1174. La muerte del Califa fatimí el 12 de septiembre de 1171 supuso la entrega total del poder a manos de Saladino, bajo el reinado de Nur al-Din. Esta situación no podía durar indefinidamente, pero la muerte de Nur al-Din de 15 de mayo 1174 permitió a Saladino, como único gobernante de Egipto, hacer valer su derecho al trono. Saladino pronto se trasladó fuera de Egipto y ocupó aparte de Damasco otras ciudades de Siria; Egipto sin embargo continuó siendo su base de sus operaciones.

 

Artist impression of Saladin made a few years after his death

 

 

Saladino reclamó su legitimidad no en razón de su linaje, pero por su fundamentación en la doctrina Sunita ortodoxa. Los fatimíes habían fracasado, a pesar de su largo gobierno, en la tarea de difundir su fe a la masa de la población egipcia, por lo que Saladino y sus sucesores se dieron a la tarea de convertir a Egipto una vez más en el centro de la fe ortodoxa.

 

Saladino, al igual que el gran Amr Ibn el'As representa una figura histórica romántica, razón por la cual es difícil encontrar episodios negros en su vida. Incluso, algunos de sus más fervientes admiradores a menudo han sido sus biógrafos cristianos. Ellos, tanto como los árabes, han hecho un mito de él, y lo que siempre atrajo a los europeos a Saladino era su sentido casi perfecto de caballerosidad. Se dice que los caballeros cruzados cultivaron un mayor sentido de honor y gallardía por él. Por ejemplo, cuando los cruzados tomaron Jerusalén en 1099 asesinaron a casi todos sus habitantes, jactándose de que partes de la ciudad estuvieron cubiertas de sangre hasta la altura de las rodillas. Cuando Saladino Tomó de nuevo la ciudad en 1187, perdonó a sus víctimas, dándoles tiempo para salir y asegurándoles el paso. Era, después de todo, una ciudad santa, y fue capturado por los musulmanes en una "guerra justa".

 

De hecho, a pesar de su feroz oposición a las potencias cristianas, Saladino logró una gran reputación en Europa como un Hidalgo Caballero, que incluso hacia el siglo 14 existía un poema sobre sus épicas hazañas, al igual que Dante lo incluyó entre las almas virtuosas paganas en el limbo. Su relación con el rey Ricardo I de Inglaterra, a quien logró repeler en la batalla en 1191, fue de respeto mutuo, así como de rivalidad militar. Cuando Ricardo fue herido, incluso Saladino le ofreció los servicios de su médico personal.

 

El comercio y el comercio fue construido esencialmente sobre la fe musulmana al igual que Mahoma había establecido las normas religiosas de conducta honorable, dado que el comercio de caravanas y los negocios en general exigían un tipo particular de confianza sobre la palabra de los demás. En este sentido, se afirmaba que la Generosidad era una parte esencial de la fe de Saladino.

 

Saladino introdujo un concepto completamente diferente de ciudad Cairo después de los Fatimíes, Éste se identificó con la deseo de crear un sistema unificado, próspero y fortificado, protegido por fuertes murallas y defensas inexpugnables, pero que funcionara internamente con libertades comerciales y culturales, sin enclaves privados o reales o palacios extravagantes. Quería una ciudad que perteneciera a sus habitantes a pesar de que fuera considerado como soberano absoluto.

 

Muchos historiadores le han atribuido al plan de Saladino del Cairo un enfoque basado netamente en consideraciones locales o militares, pero Saladino tenía lo que ahora se conocería como una visión del mundo. De hecho procuró defender toda una cultura, así como el territorio, una ideología y una religión. Vio Egipto como una fuente de ingresos para financiar las guerras contra las invasiones cristianas y europeas, y las sectas musulamanas disidentes que dividían el Islam en aquel momento. Al parecer, quería que Cairo fuera el epicentro de un proceso de renacimiento cultural e ideológico ortodoxo, así como un refugio para contener la riqueza necesaria combatir las cruzadas.

Aunque comenzó su carrera en Egipto bajo los fatimíes, buscó 're-educar' a Egipto en la ortodoxia (la fe suní) en lugar de simplemente aplastar a sus rivales musulmanes con las armas, cosa que hizo sólo cuando fue necesario (aunque de hecho encarceló y ejecutó a toda la corte Fatimí ). En efecto, aunque su creación más famosa hoy en El Cairo puede ser la fortaleza militar conocida como la Ciudadela, su mayor contribución arquitectónica al Cairo fue probablemente la Madrasa, una escuela-mezquita donde la ideología de la interpretación religiosa y la ley islámica podían ser de nuevo impartidas en lugar del dogma chií. Para alcanzar este fin, fueron traídos profesores suníes de Oriente para manejar este nuevo centro académico. En once años, construyó cinco colegios y una mezquita. Sin embargo la enseñanza iba más allá de la religión, en tanto era acompañada con estudios en administración, matemáticas, geodesia, física y medicina.

 

Una de las escuelas que construyó se encontraba cerca de la Tumba del Imam El Shafi'i, el fundador de uno de los cuatro principales ritos de la secta sunita ortodoxo, de la que en la actualidad muchos egipcios todavía pertenecen al igual que Saladino en su momento. Esto fue en el cementerio del sur conocido como Khalifa.

 

 

 

 

Saladino en efecto pensó también en las defensas de la ciudad. A pesar de la apertura de puertas de la ciudad real, era necesario contar con una verdadera fortaleza que fuera invulnerable a cualquier tipo de ataque militar. De esta forma, entre 1176 y 1177, inició la construcción de la Ciudadela, a cual es en la actualidad, uno de los monumentos más famosos del Cairo. También necesitó un centro de autoridad dentro de la ciudad, y esta necesidad también sería satisfecha.

 

La huella de Saladino en El Cairo hoy día es aún muy visible. Por encima de todo, quería amurallarla toda la ciudad, incluyendo las ruinas de Fustat-Misr con un muro enorme, al igual que hizo con el muro de Badr al norte, siendo extendió hacia el oeste hasta el Nilo y el puerto de Maks al. En el este, en las colinas de Mukattam, llevó a las paredes de Badr hasta el sur de la Ciudadela, construida doscientos cincuenta metros sobre la ciudad en su propia colina.

Lamentablemente, a pesar de haber contribuido con la construcción del Cairo, poco de su obra permanece. Ninguno de sus monumentos religiosos ha sobrevivido, y muy poco de la Ciudadela, de Saladino o sus murallas ha permanecido intacto. Quizás la obra más impresionante que se mantiene en pie es el perímetro original de la Ciudadela, especialmente cuando es visto desde la parte trasera, lo que mantiene su carácter medieval. Sin embargo, la mayoría de la Ciudadela de hoy no fue construida por Saladino, habiendo secciones construidas incluso por los británicos.

 

 

 

 

Quizás una de las pérdidas más lamentables de la Ciudadela construida por Saladino fue un hospital, que su secretario, Ibn Gubayr, describió en algún momento en términos de lo que sería cualquier clínica moderna de la que dijo era un "palacio hermoso por su belleza y amplitud". Saladino la dotó con médicos y farmacéuticos, habitaciones especiales, camas, ropa de cama, los funcionarios para cuidar a los enfermos, comida y medicamentos gratuitos, y un pabellón especial para mujeres enfermas. Cerca de allí, construyó también un edificio independiente con ventanas enrejadas para personas con desórdenes mentales, que fueron tratados con humanidad y al cuidado de expertos que procuraban investigar el origen de sus problemas y enfermedades.

 

Saladino construyó los palacios de al-Qahira (Cairo) al igual que vendió el legendario tesoro de los Fatimíes, incluyendo un rubí 2.400 quilates, una esmeralda cuatro dedos de largo y la espléndida biblioteca del califa, para pagar a sus tropas turcas. Reemplazó a la burocracia fatimí por un sistema feudal que le brindó a sus oficiales militares control directo sobre todas las tierras productivas de Egipto, un acto que ha sido señalado como el culpable de una severa hambruna producida durante el reinado de su sucesor.

 

Tal riqueza permitió a Saladino una serie de éxitos en Palestina. En la Batalla de Hattin (donde se apoderaron de Jerusalén) en 1187, le propició un golpe a los cruzados del que nunca se recuperaron. Miles de prisioneros cristianos fueron transportados 400 kilómetros de regreso al Cairo, donde fueron obligados a trabajar en la ampliación de las fortificaciones de la ciudad y la construcción de la Ciudadela.

 

Saladino dejó El Cairo en 1182 para luchar contra los cruzados en Siria, y nunca regresó. Para cuando murió en Damasco en 1193, habían sido liberados casi todos los palestinos de los ejércitos de Inglaterra, Francia, Borgoña, Flandes, Sicilia, Austria y, en efecto, del poder del Papa, al igual que les permitió establecer su familia en El Cairo. En sus batallas en contra de los cruzados europeos, normalmente contó con la ayuda de cristianos orientales, víctimas como ningún otro pueblo de los ejércitos occidentales en tierras orientales. Los georgianos por ejemplo, prefirieorn a Saladino que al Papa, al igual que los Cópticos de Egipto.

 

Al final, Saladino sería sucedido por su hermano al Adil, pero las bases de la ciudad de El Cairo ahora desarrolladas sufrirían reveses a causa de distintos reinados crueles, arbitrarios, inteligentes, brutales y artísticos gobernando una población que vivió una vida llena de riesgos, trabajo pesado, comercio, la alegría, paciencia y pasión extraordinaria que de alguna manera logró romper con las barreras de la religión y la rígida autoridad que gobernaría sus vidas durante los próximos años.

 

Cronología de la vida de Saladino:

 

  • 1138: Nace en Tikrit, Irak como el hijo del jefe kurdo Najm al-Din Ayyub.
  • 1152: Inicia su trabajo bajo las órdenes del gobernante sirio Nur al-Din.
  • 1164: Comienza a mostrar sus habilidades en tres campañas militares contra los cruzados que se establecieron en Palestina.
  • 1169: Se desempeña como segundo comandante en jefe del ejército sirio.
  • 1171: Saladino elimina los gobernantes fatimíes de Egipto en 1171, con lo cual une Egipto con el califato Abasí.
  • 1174: Nur al-Din muere. Saladino encuentra la oportunidad de ampliar su base de poder, conquista Damasco.
  • 1175: Los hombres del líder sirio Rashideddin intentan en dos ocasiones atentar contra la vida de Saladino. La segunda vez, el asesino alcanzó a herrir a Saladino.
  • 1176: Saladino sitia la fortaleza de Masyaf, refugio de Rashideddin. Después de algunas semanas, Saladino se retira, y deja los asesinos en paz por el resto de su vida. Se cree que toda su familia fue amenazada de ser asesinada.
  • 1183: Conquista de la ciudad de Alepo en el Norte de Siria.
  • 1186: Conquista de Mosul en el norte de Irak.
  • 1187: Con los nuevos refuerzos ataca el Reino Latino de Jerusalén, y tras tres meses de lucha toma el control de la ciudad.
  • 1189: Una tercera cruzada logra ampliar la zona costera de Palestina, aunque Jerusalén sigue estando bajo el control de Saladino.
  • 1192: Con el armisticio del acuerdo de paz de Ramla con el Rey Ricardo I de Inglaterra, toda la costa se entiende como tierra de cristianos, mientras que la ciudad de Jerusalén queda bajo custodia musulmana.
  • 1193 4 de marzo: Muere en Damasco tras una breve enfermedad.

 

 

Referencias:

 

Título Autor Fecha Editorial Número de Referencia
Al Qahira Sassi, Dino 1992 Al Ahram/Elsevier None Stated
Cairo Raymond, Andre 2000 Harvard University Press ISBN 0-674-00316-0
Cairo: An Illustrated History Raymond, Andre, Editor 2002 Rizzoli, New York ISBN 0-8478-2500-0
Cairo (Biography of a City) Aldridge, James 1969 Little, Brown and Company ISBN 72-79364
Cairo: The City Victorious Rodenbeck, Max 1998 Vintage Books (A Division of Random House, Inc. ISBN 0-679-76727-4
Cambridge Illustrated History Islamic World Robinson, Francis 1996 Cambridge University Press ISBN 0-521-43510-2
Dictionary of World History Lenman, Bruce P. 1993 Chambers Harrap Pubishers ISBN 0-7523-5008-0
History of Islam, The Payne, Robert 1959 Barns & Noble Books ISBN 1-56619-852-6


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